La palabra agria

el blog de un tipo que escribió mucho tiempo solo

07/09/09

la sociedad del espectáculo

No podemos afirmar que nuestra sociedad siempre ha sido espectacular, en los términos en que se concibe ésta desde la mirada situacionista de Guy Debord.
Vamos a proponer una interpretación propia de su concepto de Sociedad del Espectáculo, adaptada a nuestras propias limitaciones y a nuestras intenciones.

Siempre que hemos mirado el mundo, nuestra mirada ha estado mediada por representaciones.
Las representaciones son ideas de las cosas, ideas sociales de las cosas, ideas que vamos aprendiendo, por ejemplo en la escuela.
Esto es una casa, esto es un árbol, esto es un perro, aquello una montaña. Tenemos un esquema de cada cosa, la cosa misma es un recorte de la realidad. No hay nada que separe una montaña del llano, nada que separe el árbol del suelo, nada que separe el perro del aire, o del suelo mismo. Hacemos la “vista gorda” y recortamos las “cosas”. Esto al nivel más elemental. Resulta que conforme crecemos y nos llenamos de representaciones, podemos llegar a tener una representación completa del mundo: todo lo que vemos ya tiene representación, o bien ya no vemos nada más que las cosas que tienen una representación. Podríamos aventurar que sólo vemos lo que tiene un nombre, y que asociamos lo que vemos a una palabra, y sólo somos capaces de ver lo que ya tiene un nombre. Salvo bruscos cambios en nuestra vida o en nuestro hábitat, este esquema no se verá conmovido.

Detectamos pues varios movimientos en nuestra relación (visual) con el mundo externo:

1) el recorte de la realidad, se forma la cosa, la representación

2) el nombramiento de la cosa, nombre de la representación (algunas no tienen nombre pero operan igual, muchas ideas abstractas que nos informan sobre “cómo son las cosas”, no sabemos ni qué nombre tienen)

3) la identificación de un elemento de la realidad con la representación que traemos en nuestra cabeza

Operemos con estos pasos de momento.
Después de una etapa de “aprendizaje”, más o menos extensa en la vida, pasamos a mirar el mundo mediante el tamiz de nuestras representaciones. Así el mundo se nos presenta como algo un poco más estable, manipulable. “Ver” se vuelve identificar algo de lo visto con una representación preexistente.
Desde mediados del siglo XX, y de manera creciente, las representaciones provienen de los medios de comunicación masivos. Estos medios son, y a la vez producen, el espectáculo.

El espectáculo es un conjunto, un mundo, de representaciones. Es a su vez, una representación de este mundo. Una weltanschaung, una visión del mundo. Debord dirá que es una objetivación de una visión del mundo (objetivación en forma de imágenes, fundamentalmente, aunque también de discursos).
Guarda relación con lo que Baudrillard teoriza como simulacro, es un complejo simulacro del mundo, una de sus imágenes posibles, formadas por un conjunto infinitamente proliferante de imágenes, pero que, en el caso del espectáculo, proliferan a partir de una sola lógica fundamental, la del consumo.

El espectáculo está más allá de la “propaganda” política (ámbito en el que podíamos encuadrar la arquitectura supuestamente espectacular de eras anteriores), su ámbito es el de la publicidad para el consumo.

Sucede que la política forma parte del espectáculo, y no ya la inversa.

La predominancia de las representaciones del espectáculo, de la concepción del mundo que esas representaciones configura, es un fenómeno reciente, tan reciente como los medios de comunicación masiva.

La “interactividad” de los nuevos medios de comunicación, especialmente Internet, permite la posibilidad de un viraje en la unidireccionalidad que caracterizó a los medios en la segunda mitad del siglo XX. La televisión emite una programación que el usuario no escoge, en cambio mediante Internet el usuario cada vez más produce su propio “medio” de comunicación, al elegir las fuentes a las que se vincula. Pero volvamos al espectáculo.

El espectáculo es el mundo de las estrellas del cine y televisión, de la música y también de la arquitectura, el mundo de las imágenes de los productos, el mundo de la materialización de nuevas necesidades. El espectáculo es el generador de necesidades, el generador de la necesidad de consumo.

El espectáculo es un órgano de la producción. En el esquema clásico de producción, circulación, consumo y reproducción, ocupa el lugar de la reproducción, ampliando la necesidad de producción.

El espectáculo es el responsable del imperativo indiscutible de novedad. El imperativo de la innovación es un requisito de la reproducción. Hablamos de la necesidad que la producción tiene de “modelos nuevos”.
Esta necesidad es más antigua que el espectáculo tal como lo estamos definiendo; es parte del sistema de producción capitalista, pero el modo efectivo de creación de necesidades mediante la imagen publicitaria que circula por los medios de comunicación, es específicamente contemporáneo.

El que todos los ámbitos de la vida encuentren una representación correspondiente en el mundo del espectáculo, el que incluso este genere nuevas necesidades en al ámbito de la vida (¡que ni sabíamos que tuviéramos!), que todos los ámbitos de la vida cotidiana deban ser permanentemente actualizados a su última versión disponible en el mercado, ese es el fenómeno contemporáneo, más allá de que el capitalismo siempre haya exigido la producción de nuevos modelos de los productos.

El grado cuantitativo en que las representaciones espectaculares predominan en nuestro imaginario respecto a otro tipo de representaciones, hace que consideremos un salto cualitativo entre una era no espectacular, y una era espectacular.

Podemos ver síntomas de este salto, por ejemplo en el arte, en el vuelco que se da en las preocupaciones artísticas a partir del momento Warhol, que según el teórico Arthur C. Danto, produce un quiebre definitivo en la historia del arte, o más bien, la finaliza. Entendemos que, según Danto, con Warhol el arte pasa a ser una reflexión acerca del lugar que ocupa el arte en la sociedad. En este sentido sólo continúa el gesto de Duchamp con los ready made. Pero lo que aporta Warhol en cambio es la conciencia sobre la estetización de la vida cotidiana, y de manera patente como esta estetización se aplica tanto a los productos masivos como a los medios masivos de comunicación, y como ambos se sirven de las innovaciones estéticas elaboradas por las vanguardias artísticas.

De alguna manera, en mi opinión, en una obra de Warhol aparece el ciclo completo (simplificado) del despliegue que somete toda actividad al dominio del consumo. La figura de una lata de sopa Campbell o la caja de Brillo:

1 Las vanguardias desarrollaron el potencial de la imagen, los colores, las tipografías, (Bauhaus). En busca del arte puro se desarrolla el arte abstracto que explora la esencia del medio visual, los impactos emocionales (Kandinski), la esencia de la armonía de formas y colores, la exploración de nuestros preceptos de lo bello.

2 La producción hace uso de estas innovaciones estético-lingüísticas a fin de proveer “innovación” a productos que son esencialmente siempre los mismos. Las propias vanguardias se encargaron de sembrar la ideología de la innovación frente a la persistencia de las tradiciones, que tan bien le vino al ámbito del consumo (futurismo).

3 Los medios de comunicación se inundan de imágenes estéticas que se sustituyen unas a otras, a fin de atraer la atención del consumidor, una vez asumida la efectividad de la innovación a este fin.

4 El arte vuelve, toma un objeto estetizado del ámbito de la producción y la comunicación y lo coloca en un museo declarando que eso es arte. Con lo cuál, todo es arte y la producción es arte, los supermercados están llenos de arte, o bien, el arte es la capacidad de reflejar de alguna manera la pregunta sobre “qué es el arte”.

Para Danto, Warhol acaba con la historia del arte en el sentido de la evolución del arte moderno. El arte había respondido a un relato de perpetua superación u evolución dentro de un marco universal, por ejemplo en el campo de la abstracción, como superadora de la figuración, una vez que surgió la fotografía. Este relato progresivo siempre dejó de lado a Dada y al surrealismo, como si fueran desviaciones de la lógica evolutiva, especies mutantes sin una descendencia, condenadas a una extinción o en todo caso, sin posibilidades de generar una “nueva especie”. Pero Dada es un precursor directo del arte contemporáneo, mucho más que lo puede ser el expresionismo abstracto, que es cronológicamente posterior.

En opinión de Danto el meta relato del arte se termina cuando el arte pasa a ser reflexión filosófica sobre su propia naturaleza, después de haber sido una reflexión sobre sus medios (soporte, material,…).

Más allá de estar de acuerdo o no con esta interpretación de la historia del arte y de su fin, que es una discusión aparte, nos quedaremos con que la importancia que cobró la obra de Warhol es un síntoma de la nueva predominancia que las imágenes del espectáculo habían cobrado dentro del sistema imaginario social global.

07/08/09

Los Candienses Reloaded

Ahora pueden ver el Hit de Los Canadienses, "El agua entre los dedos", en la calidad que se merece:

Saharera

Una chacarera del Sahara.
Por DEM, de "Leave DEM alone"

06/08/09

uno, nosotros y la gente

Está “la gente” y está “uno”.
Ésta es la distinción más básica del pensamiento solitario, o de mi pensamiento solitario. Cuando uno no se siente ya tan solo, también está, entre “uno” y “la gente”, el “nosotros”.
El nosotros podría definirse también como la “gente como uno”.
Este “como” de la gente como uno, que promete tanta igualdad, que hace equivaler una porción de la gente con “uno” – y aparentemente lo hace respecto a todas las cualidades de ambos términos, aunque esta igualdad sea evidentemente imposible en términos reales- este “como”, decíamos, es una obvia mentira: no hay “gente como uno” hasta que no seamos producidos en masas clónicas.
Esa expresión refiere apenas a toda la red de casualidades que ha podido hacer que yo conozca más a un cierto sector de la denominada “gente”, que al resto.
Este sector está usualmente conformado por la gente que entra en las categorías de familia y amigos. Si bien muchas veces alcanzamos la decepcionante conclusión de que incluso elementos de nuestra propia familia resultan ser, finalmente, sólo gente, y no gente como uno, aún así, si nos pusieran contra la espada y la pared, nos veríamos impulsados a elegir entre esta gente consanguínea que a esa otra gente, La Gente.
Gente como uno en realidad no hay; uno es uno, pero esta verdad no es soportable todos los días.
Lo más común, según he podido observar, es que el “nosotros” se vaya reduciendo a lo largo de la vida, hasta hacer referencia nada más que al mínimo “nosotros” posible: la pareja. La familia resulta ser gente, los amigos resultan ser gente, y al final quedamos sólo nosotros dos, con suerte.
Para todo el mundo hay un “uno”, un “nosotros” y una “gente”, si bien los individuos que habitan esas categorías pueden ir mudándose, transitándolas temporalmente.
Para algunos, el nosotros, refiere a la familia y a los amigos, para otros refiere a los compañeros de trabajo o a los colegas de profesión, para otros el nosotros designa a los conciudadanos de su misma urbe, para muchos se refiere a los nativos de un mismo país y para demasiado pocos, el nosotros implica al género humano.
Aunque tampoco es fija la designación del “nosotros” para cada “uno”. Tal vez dependiendo de con quién se hable, o de qué tema se esté tratando, el nosotros pasa a designar conjuntos diferentes.
La ambigüedad y movilidad de estas designaciones - tal vez esto realmente sucede con cualquier designación- es la base de gran número de conflictos, engaños, malentendidos y explotaciones.
Cuando hay una epidemia, nosotros es nuestra familia, cuando hay una guerra, nosotros es nuestro país, cuando hay una huelga, nosotros somos los trabajadores, cuando se habla del cambio climático nosotros somos los humanos, y así podríamos continuar indefinidamente moviendo la línea que separa a nosotros del resto de la gente.
Sería interesante puntualizar aquí la existencia de situaciones en las que “la gente” equivale al “nosotros”, situación que en el idioma portugués, al menos el portugués de Brasil, es habitual, donde se utilizan como sinónimos: “a gente vai levando” viene a traducirse como “vamos tirando” (nosotros).
Pero incluso en la lengua española, sucede que ante determinados conflictos, “la gente” pasa a designar a “la gente como uno”, frente a “los otros”, generalmente innombrados o innombrables, que caen fuera incluso de la categoría de gente.
Por poner un ejemplo de este caso, en Argentina, es muy habitual que ante un piquete de protesta -un grupo de personas con algún tipo de demanda política o social que interviene el espacio urbano generalmente limitando el flujo funcional de movimientos vehiculares, haciendo un corte de ruta o corte de calle - decíamos que es habitual que algunas personas que no se sienten implicadas o identificadas con el motivo de la protesta se quejen de los efectos de la misma alegando que “no dejan pasar a la gente”, lo que viene a dejar a los protestantes fuera de la categoría de gente, para ubicarlos en una categoría ausente, que de momento sólo puede ser designada como de “no-gente”.
Las personas no suelen apercibirse de todas las consecuencias lógicas que conllevan las expresiones que emiten, y esta es una consecuencia no sólo lógica sino política y social que expresa las escisiones múltiples y móviles que atraviesan el cuerpo social.
Pero más particulares aún son las articulaciones de los términos “uno”, “nosotros” y “la gente” que se dan al centrarnos en el fenómeno de la emigración.
Mi experiencia particular al respecto ha sido la de una progresiva desintegración del “nosotros”.
Podría parecer a primera vista que el inmigrante tiene un “nosotros” claramente definido en su familia o en sus compatriotas, pero esto puede ocurrir sólo si ha habido una consolidación de esa identidad antes de producirse el movimiento migratorio. En caso contrario, frente a una emigración a edad temprana, cuando el proceso de identidad con el entorno está en medio de su desarrollo, el “nosotros” desarraigado se torna más bien una insistencia, un intento, en el mejor de los casos en un trabajo de construcción.
Al perder el que iba a ser su nosotros, un nosotros del que aún no se sabía que estuviera allí, pues era latente, implícito, mudo, de fondo, al perder una lengua que era una atmósfera, olores que eran un paisaje cotidiano y toda la infinidad de pequeñas referencias “familiares” que ataban cada día al entorno con la insistente repetición cotidiana, lo que ahora queda de familia, transplantada a otro entorno, parece perder sustancia, ligadura, consistencia.
Al desaparecer el entorno familiar en sentido amplio, el medioambiente conocido, es sólo cuestión de tiempo que la densidad de todo sentimiento de familia se disuelva y ese significado tienda a enrarecerse.
Un caso particular de esto sucede cuando la persona es hijo de inmigrantes.
Se crece con un sentimiento disociado de lo que es “el nosotros”, de lo que es “la familia” y de lo que es “uno”. El hijo de inmigrantes sufre un largo proceso de bipolaridad en este sentido, que usualmente se resuelve a favor de una identificación con el entorno social, si la cultura predominante en este entorno es lo suficientemente compatible con la cultura de origen de los progenitores.
Pero si este hijo de inmigrantes, a mitad de este proceso de consolidación de un “nosotros” identificado con el entorno social, repentinamente es emigrado a un nuevo contexto, por ejemplo a los 10 años la familia emigre a un tercer país, este proceso de identificación se ve interrumpido.
La consolidación del “nosotros”, que se estaba formando por ligadura al contexto social, es interrumpida, busca un nuevo rumbo, y ante un ambiente externo absolutamente extraño, se repliega hacia la identidad con los progenitores, donde encuentra más rasgos de afinidad que con el entorno, a pesar de que en un momento anterior todos esos rasgos eran tomados como distintos de los de su identidad en construcción.
Este nuevo nosotros se des-identifica del entorno para volcar toda su ansia de anclaje en las afinidades con la familia, donde ha quedado lo poco de familiar de la nueva situación. Pero esa identidad que ahora se busca, empieza casi desde cero, reformulando lo que antes eran diferencias para ponerlas ahora en el lugar de las similitudes, y borrando, o más bien tachando, los rasgos que ataban cotidianamente al entorno anterior, pero que ahora no encuentran anclaje en el nuevo medio.
Ocurre un repliegue identitario desesperado, en el que con un material propio insuficiente, con caracteres adquiridos en su contexto de nacimiento, la persona intenta aferrarse a la cultura de origen de sus padres.

08/07/09

Publicado

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Están disponibles tanto en formato material/físico/real como en formato digital para la compra electrónica en Bubok.com. Estas versiones están corregidas una vez más, y debe ser muy gratificante poder leerlas en papel, en el formato que corresponde.
Es un poco ridículo que al mismo tiempo los deje disponibles para bajar gratuitamente, pero creo que es preferible así, para que cualquiera pueda leerlo, y al que realmente le guste, o quiera gratificarme por lo que hago, pueda hacerlo también.
Les dejo los links, muchas gracias, y pronto volveré con más novedades.
"Un hámster al sol y otros cuentos"
"Memoria gris plegable y su envoltorio"

08/02/09

artshop

Es lo que nos corresponde como masa, comprar las migajas del arte moderno.
Participar del aura mediante un fragmento de la imagen. En qué terminan los discursos grandilocuentes de los manifiestos artísticos: en espejitos de colores.
Claro que son cosas maravillosas.
Es muy hábil por parte de los museos permitirnos canalizar la emoción tan intensa que el arte histórico produce, ofrecernos íconos materiales de nuestra emoción encarnada, recipientes donde verter la intensidad que genera el encuentro con las grandes obras, y donde llevarse esa intensidad contenida en un objeto, donde queda enfrascada y podemos contemplarla en casa, como una esfera mágica que nos ofrece las imágenes y emociones producidas en el momento.
Talismanes de sentimiento enfrascado. De a poco las imágenes se van tornando tenues, los sentimientos tibios, hasta que no recordamos porqué lo tenemos, como al contemplar un viejo y querido juguete de la infancia, huella muda de una emoción pasada.

06/02/09

Los sentimientos puestos a trabajar

extraído de Paulo Virno, Virtuosismo y revolución


- Ambivalencia del desencanto

Los sentimientos puestos a trabajar

¿Cuáles son los requisitos principales exigidos a los trabajadores dependientes hoy en día? Las comprobaciones empíricas coinciden en la respuesta: disposición a la movilidad, capacidad de mantenerse al paso de las reconversiones más bruscas, adaptabilidad desvinculada de cualquier interdependencia, ductilidad en el cambio de un conjunto de reglas a otro, predisposición a una interacción lingüística tan banalizada como omnilateral, un cierto control de los flujos de información, la costumbre de manejarse entre ilimitadas posibilidades alternativas.
Ahora bien, estos requisitos no son tanto fruto del disciplinamiento industrial, como el resultado de una socialización que tiene su baricentro fuera del trabajo, una socialización subrayada por la mutación repentina de usos y costumbres, por la recepción de los medios de comunicación, por la indescifrable ars combinatoria que en las metrópolis entrelaza secuelas de ocasiones fugaces. Se puede lanzar con sobriedad la hipótesis de que la «profesionalidad», de hecho exigida y ofrecida, consiste a fin de cuentas en dotes adquiridas durante una prolongada permanencia en un estadio prelaboral o precario. El retraso del hecho de plegarse a un papel definido, que ha sido un rasgo típico de los movimientos juveniles de las últimas décadas, se convierte en la más destacada de las cualidades profesionales. A la espera de un trabajo, se desarrollan esos talentos genéricamente sociales y ese hábito de no adquirir hábitos duraderos, que harán más tarde las veces, una vez encontrado empleo, de auténticos «instrumentos de trabajo».
Hay aquí un doble pasaje. Por un lado, el proceso de socialización, es decir los intereses de la red de relaciones mediante la cual se adquiere experiencia del mundo y de sí, aparece como independiente de la producción directa, de los ritos de iniciación de la fábrica y la oficina. pero, por otro, la innovación continuada de la organización de trabajosubsume el conjunto de inclinaciones, actitudes, sentimientos, vicios y virtudes, madurados en la socialización extralaboral. La permanente mutabilidad de las formas de vida hace su entrada en las «obligaciones del trabajador». La adaptación al cambio ininterrumpido y sin telos, los reflejos probados por la cadena de conmociones perceptivas, un fuerte sentido de la contingencia y de la aleatoriedad, una mentalidad no determinista, el adiestramiento metropolitano para atravesar cuadrivios de diferentes oportunidades, todo esto se eleva al rango de auténtica fuerza productiva.(...)

02/02/09

Aprendiendo de Los Angeles (¿qué cosa?)


El documental de Rayner Banham que halaga la estructura urbana de Los Angeles no casualmente coincide con el año de edición de Aprendiendo de Las Vegas de Robert Venturi y asociados.
Banham proviene de Londres, ese origen y la ley del contraste son lo primero que explica su fascinación. Si hubiera nacido en Los Angeles, compartiría con tantos otros la fascinación por la densidad europea.
Jean Nouvel, en "Los Objetos Singulares", libro de disquisiciones junto a Jean Baudrillard, también dice admirar las ciudades americanas por su ausencia de preocupación por el significado de la historia del arte. Esto sólo puede ocurrirle a alguien proveniente de un ámbito saturado de referencias históricas con significados altamente coagulados.

Las ciudades americanas (y me refiero a todo el continente) tienen esa extraña virtud de poseer enorme número de construcciones sin ánimo de estética, construcciones hechas para lo que están hechas, o digamos, puramente funcionales (lejos del funcionalismo, que viene a ser una exaltación simbólica y formal de las funciones que cumple un edificio).

Robert Venturi en cambio es un americano, y si leemos su libro anterior a Aprendiendo de Las Vegas, que es Complejidad y Contradicción en la Arquitectura, encontraremos justamente esta fascinación opuesta por la arquitectura histórica europea.
Sólo que él se atreve a pronunciar esta admiración en un momento histórico en que la estética austera de la arquitectura moderna reinaba y crecía, a pesar de cierto hastío, vivido sobre todo por los usuarios de los grandes bloques de viviendas colectivas pensadas a modo de gigantescas cajoneras de gente.
Pero en su libro sobre Las Vegas, Venturi despliega su aceptación de los lenguajes simbólicos de esa ciudad como la punta o la vanguardia de lo que es una nueva estética de las ciudades contemporáneas, hechas para el automóvil y para comunicar (si nos empeñamos en llamar comunicación a la publicidad) y por lo tanto de una nueva arquitectura que venía a ser la que él estaba haciendo y que tenía que justificar de alguna manera teórica.
En mi opinión Las Vegas, a pesar de que productivamente es todo sector terciario (servicios y entretenimiento) lo que la constituiría en la ciudad paradigmática de la era post-industrial (o la era en que las industrias son trasladadas al Tercer Mundo) no es un caso completo de ciudad contemporánea, porque carece de los otros sustratos históricos a los que, en el resto de las ciudades del mundo, ha de superponerse la nueva cultura del espectáculo.
Las Vegas es una anomalía respecto al común de las ciudades, justamente porque sólo está dedicada al espectáculo. Es apenas un poco más ciudad que Disneylandia.
Venturi recupera primero el simbolismo arquitectónico europeo que la arquitectura moderna dejó de lado, para luego aplicar el análisis simbólico a su cultura contemporánea, muy a tono con la propuestas de arte Pop que volcaron su interés hacia la producción de la cultura de masas con el fin de re definir criterios estéticos.
La coincidencia temporal entre la formulación de ambos manifiestos de admiración teórica por los paradigmas urbanos norteamericanos no me resulta casual ni inocente, e imagino que la mano entre bambalinas es la misma de siempre.

Prologo de 1977 de Scully:
"No hay manera de separar forma de significado; una no puede existir sin el otro (...) En este sentido, la labor y la experiencia de la arquitectura, como en toda arte, son siempre actos histórico-críticos que implican lo que el arquitecto y el contemplador han aprendido a distinguir y a converir en imagen a través de su propia relación con la vida y con las cosas. De ello se sigue, por tanto, que la fuerza y el valor de nuestro contacto con el arte dependerán de la calidad de nuestro conocimiento histórico. Y resulta evidente que conocimiento, en vez de aprendizaje, es la palabra que aquí ha de ser empleada. Una vez más, como en la ocasión en que patrocinó la exposición de la que se derivó The International Style de Hitchcock y Johnson en 1923, el Museo de Arte Moderno inició algo importante cuando repaldó este libro."

En el documental Banham dice dos cosas sobre las que quisiera pensar, la primera es:
"No importa la forma de una ciudad mientras esta funcione, ¿Los Angeles funciona?, ¿y qué me dices de la polución...? Conozco muchas ciudades más contaminadas que Los Angeles"
Primero haré notar que el "analisis funcional" de Banham no va más allá de ahí. Lo cuál me parece poco.
¿Para quién funciona? ¿Cuál es el criterio?. Todo muy laxo y romántico.
Creo que todas las ciudades funcionan. Funcionan peor o mejor, pero funcionan, sobre todo si han llegado a ser grandes. La única ciudad que no funciona es la ciudad fantasma, que ha dejado de servir a sus habitantes, y por eso se ha quedado sin.
Para los que hemos tenido la suerte de vivir muchos años en ciudades americanas, latino-americanas en este caso, creo que la forma si nos importa, desde el momento en que podemos llegar a conocer ciudades que tienen más forma que una simple y rapaz subdivisión de un terreno en lotes y calles.
Esto nos lleva a preguntarnos qué es eso de la "forma" de una ciudad.
Aquí una vez más tengo que estar en desacuerdo con Banham porque pienso que todas las ciudades tienen su "forma". Creo que él se refiere a una forma homogénea, a una predominancia en los estilos de las construcciones, y en el carácter de los espacios urbanos.
Nuestras ciudades americanas son todas parecidas, y al mismo tiempo, todas tienen lugares especiales que las distinguen entre sí. Tienen una forma heterogénea, digamos, sus construcciones adhieren indiscriminadamente a cualquier estilo sin importar lo más mínimo el estilo de su entorno... porque la noción de entorno o contexto no existe en términos de cómo son las construcciones contiguas.
Las construcciones intentan expresar antes la individualidad que cualquier pertenencia, eso cuando pretende expresarse algo con ellas, ya que como dije, más allá de las viviendas, abundan las construcciones puramente funcionales cuya única preocupación es cubrir y cerrar una determinada superficie para un uso determinado.
Banham por otro lado remarca la ausencia de arquitectura pública como otra característica, o más bien de "buena" arquitectura publica. Por suerte esa característica no es extrapolable a cualquier ciudad americana, muchas de las cuáles deben todo encanto justamente a alguno de sus monumentos.
Como característica singular es destacable, si bien lo considero un factor indiscutiblemente negativo. Que haya buena arquitectura pública nunca va a impedir que haya buena arquitectura privada, sino que más bien puede llegar a elevar los estándares estéticos.
Pero claro, estamos hablando de una de las mecas del neo liberalismo contemporáneo, no se podía esperar otra cosa en este aspecto que una nula expresión de lo público.
La otra idea que más me interesó está cerca del final, en la que dice que las grandes ciudades son las que prestan al hombre (o a la hombra) los medios para imponer su estética y su visión del mundo al resto del mundo, y por eso es que los artistas tienen la necesidad de confluir a las grandes ciudades cuando sienten que su mensaje debe trascender.
Era muy difícil propagar nuestra visión desde algún rincón recóndito, pero con internet ya no tanto. Sin embargo, la fuerza gravitatoria de las grandes ciudades en innegable.
Si uno quiere ser alguien, tiene que ser alguien en una ciudad principal del nuevo sistema mundial de ciudades, que son cabezas de regiones que no suelen tener los mismos límites que observamos en los mapas geográficos.
Este cada vez más acentuado mundo de ciudades estrella que se impone es el que fomenta las políticas de marketing de ciudades en el que la arquitectura icónica juega un papel principal.

Banham adora Los Angeles

Gentileza del arquitecto Candia, este video en el que Reyner Banham nos cuenta (en inglés), por qué le parece fantástica la Los Angeles de 1972.
Lo mejor la guía-cassette, que hoy podría hacerse en mp3 para cualquier ciudad.

27/01/09

Make it rain

17/01/09

justo a tiempo

Lo logré.
Migré los contenidos específicos (bueno, más o menos específicos) de este blog hacia ARQUISICIONES y a ESCRIBANCIAS.
Configurando el aspecto de éste último me encontré con las ocpiones de importación-exportación de blogs, y todo marchó rápido y sobre ruedas. Tengamos en cuenta que los tres blogs son de Blogger, no sé cómo funciona la migración con otros sitios.
Mi alegría fue grande, y sólo pueden comprenderla los blogueros más compulsivos e inútiles en materia de Htmls y demás verduras.
¿Cómo puede ser que no lo haya visto antes?
Porque es una función nueva.
Ah.
Porque me da fiaca, y además pereza, y porque aquí lo explican mejor, los remito a Vagabundia donde lidian con todas estas cuestiones de la manera más didáctica.
Que les sea de provecho.

12/01/09

esperando el juicio

Delirio de mundo.
La Fe carcomiendo la Razón.
De a poco se pierde la fuerza demostrativa de los argumentos científicos sobre los legos. Nada de lo que es llamado “evidencia” científica, tiene efecto de evidencia para el que cree en otra cosa.
Los humanos son esos seres adictos a la magia.
Todo el mundo moderno circundante es evidencia de la efectividad de la ciencia, pero esa efectividad parece no alimentar algún rincón de las almas que busca el confort de una explicación “espiritual”.
El anhelo de un relato que dé sentido a la experiencia de la vida. Cuánto más dolorosa o precaria esta vida, más fuerte ese anhelo de explicación.
¿porqué estamos sufriendo así?
Son los designios, debe haber una recompensa, y si el mundo que me circunda no la presenta, debe haber otro mundo. Esta rudimentaria necesidad de presumir la existencia de la Justicia en alguna parte, aún con todas las variantes individuales del significado que se le atribuye a esa Justicia.
El humano tiende a rechazar un mundo que no abarque la realización de la justicia.
¿por qué?
Porque así es educado.
¿para qué?
Si la justicia es una creación del Divino, no es obra humana. Si no es obra humana, no nos corresponde hacerla, sino esperarla. Es una interpretación tendenciosa, pero no menos cierta.
¿Quiénes son los que tradicionalmente se han encargado de educar al humano bajo los conceptos de la creación divina? ¿No han estado siempre por la labor del mantenimiento del estado de las cosas?
La aceptación de la injusticia como parte necesaria de una Justicia futura, garantizada por la Fe, es una necesidad estructural de un sistema de explotación de la mayoría.

22/12/08

Inaugurado

Abro las puertas a mi nuevo blog donde trataré asuntos exclusivamente arquitectónicos:
ARQUISICIONES
Por ahora no sé cómo migrar posts de un blog a otro, si no migraría todos los posts relacionados que por ahora permanecen en La Palabra Agria.
Espero sus arquivisitas.

21/12/08

Arte = exceso intersticial temporalmente inconsumible

Con mucha grandeza por mi parte voy a desarrollarles la fórmula del arte contemporáneo, que espero les rinda frutos.

El arte es un exceso inconsumible.
Hasta que el Gran Organismo lo consume.
Exceso es una obsesión. Exceso de multiplicar exponencialmente una ocurrencia mínima. Para todo lo demás está el consumo.
Nuevos objetos que agregar al Organismo Omnívoro.
Por eso camino sobre la línea. O porque camino sobre la línea veo qué es lo que la línea separa.
Es tan fácil como multiplicar un desecho por sí mismo las veces que sean necesarias; todas las veces posibles.
Generar algo inconsumible, pero a la vez excesivo, es una gran hazaña.
De hacerlo consumible, de digerirlo, ya se encarga el Gran Organismo Omnívoro, por su naturaleza voraz, lo inconsumible es su plato preferido.
Qué simple que es el mundo.
Tan lleno de intersticios.
Un intersticio es un espacio infinito, como el que existe entre dos números, o entre dos átomos. Infinito o infinitamente divisible, es lo mismo.
En ese espacio infinito habitan cosas infinitas, infinita cantidad de cosas sin nombre.
Fotos de mugres por ejemplo, esa exposición de 800 fotos de mugres es una obra de arte.
Esa es la línea que separa la nada de las cosas. La nada es interna, intersticial al mundo, y no externa o perimetral. La línea bordea cada cosa separada de las otras por abismos.
Nuestra realidad es digital, da saltos cuantitativos de una cosa a otra, dejando infinito espacio entre ellas.
Lo Inconsumible es lo más parecido a lo Exótico que tenemos. Es lo único que tienta a la bestia omnívora. Démosle de comer sus propias heces que hace desaparecer por el inodoro.
Todo el mundo ha sido descubierto y explorado, no queda nada más allá de las fronteras. La frontera está de ahora en más, en el intersticio.
El tejido primermundista de las cosas es mucho más compacto.
Es más fácil ver el intersticio en el llamado tercer mundo.
Ahí predomina, conforme nos adentramos en la precariedad.
Una vez encontrado se habita para siempre ese espacio mental.

20/12/08

NOVEDADES

Este blog está a punto de congelarse.
¿nunca les ha sucedido entrar a un blog para leer un post sobre un tema específico, y después de leer el primer post, que puede haber resultado satisfactorio, encontrar posts que hablan de cosas que no tienen ninguna relación con lo anterior... ? es algo decepcionante.
Al entrar a este blog debe suceder eso a menudo.
Esto es un caos de temáticas y estilos, y estoy cansado de eso.
Entonces, debido al excesivo eclecticismo temático de este blog, me siento en la obligación de subdividirlo.
Estoy pensando en la estrategia menos dolorosa para conseguir separar los posts...
En principio voy a dejar funcionando este tal y como está, y conforme vayan tomando forma mis blogs más específicos, llegará el día en que pueda prescindir de todo lo contenido aquí.
Los posts de este blog serán usados como referencia en los posteos más específicos que aparezcan en mis otros blogs.
De momento tengo pensado tener uno específico sobre arquitectura, otro para mis creaciones y especulaciones literarias, y otro para los dibujos e imágenes.
Como en realidad estoy seguro de que hay cosas que no van a tener un perfil tan claro y delimitado, La Palabra Agria seguirá siendo el contenedor de los seres híbridos.
En realidad, no estoy muy seguro de que todo esto vaya a funcionar, pero tal y como están las cosas ahora, me siento paralizado por la falta de especificidad de este blog, (o de mi vida).
En realidad me gustaría independizarme de todos estos contenidos, empezar de cero.
Todavía espero hacer mejores cosas que las que hice hasta ahora.

Algunas músicas



Plaza de Colón en Barcelona 17/06/2006